Fecha y Lugar de Nacimento:
29 de septiembre de 1893, Coamo, Puerto Rico

Fecha y Lugar de Fallecimiento:
20 de febrero de 1978, República Dominicana

Posición: Campocorto/segunda base

Batea: Derecho

Lanza: Derecho

Desde los 10 años se desempeñó como sombrerero, y tocaba la trompeta y bombardino, percibiendo ingresos de centavos. Comenzó la carrera de contabilidad, y luego estudió ciencias educativas, alternando aulas con atletismo y pelota. Se graduó con una beca de la Universidad de Puerto Rico, donde fue profesor de inglés.

Al iniciar sus estudios de Escuela Superior, Caratini integró inmediatamente en las filas de la Escuela Ponce High, novena que luego se paseó victoriosa por todos los diamantes de la isla.

 Al principio Caratini comenzó jugando en la segunda base, pero después pasó al jardín corto, donde se convirtió en la estrella más grande de esa época en Puerto Rico.

 Tenía por brazo un rifle y se desempeñaba en el predio corto como un consagrado; sin embargo, en donde en verdad se distinguió más y obtuvo sus mayores glorias fue en el uso del Madero.  Fue el slugger más temible que ha producido el béisbol boricua en esa etapa inicial. Conectaba con gran facilidad y sus cuadrangulares eran de proporciones mayúsculas.  Era bien peligroso en esos instantes cruciales en que la carrera o las carreras de la victoria estaban en sus manos.  Pasarle en esos momentos la pelota por la zona de strike a Pedro Miguel era exponerse al consabido duchazo.

El 27 de noviembre de 1913, jugando para Interboro contra el Army, Pedro Miguel Caratini realizó la primera tiple jugada sin asistencia en el partido celebrado en los terrenos del Castillo El Morro en San Juan.

En 1916, visitó por primera vez la República Dominicana como capitán del equipo de Ponce, y tres años después, volvió y se radicó de forma definitiva.

Se convirtió en un ícono del deporte nacional en este país, ya que no sólo dio vida al béisbol dominicano, sino que deleitó y asombró a criollos y extranjeros jugando en los equipos del Licey y del Escogido. Se atribuye a él “el entusiasmo beisbolero que se despertó en Santo Domingo” en los años 20.

Atleta, corredor de salto largo y triunfador en carreras, Caratini viajaba a Santiago en burro para jugar como “shortstop” o “cuarto bate” del Licey. Su presencia y sus acciones suscitaban un gran revuelo en la comunidad de aficionados.

Fue capitán de las Estrellas Dominicanas, quienes visitaron por primera vez de forma exitosa a Puerto Rico en el año 1922. El aporte al auge del béisbol dominicano y sus conocimientos al servicio de la juventud nativa fueron reconocidos al ser exaltado en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano en 1967. En Puerto Rico fue elevado a la inmortalidad en el Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño (1950) y el Salón de la Fama del Béisbol Profesional Puertorriqueño (1992).  El estadio de Coamo lleva su nombre.

From age 10, he worked as a hatter and played the trumpet and euphonium, earning an income of pennies. He began a career in accounting and then studied educational sciences, alternating classrooms with athletics and baseball. He graduated on a scholarship from the University of Puerto Rico, where he taught English.
At the beginning of his high school studies, Caratini immediately joined the ranks of Ponce High School, a team that later went on to walk victoriously through all the diamonds of the island.


Caratini initially started playing second base but later moved to short field, where he became the biggest star of that era in Puerto Rico.
He had a rifle for his arm and worked on the short grounds as a consecrated man; however, he truly distinguished himself most and obtained his greatest glory through the Madero. He was the most fearsome slugger that Puerto Rican baseball had produced in that early stage. He connected with great ease, and his home runs were of significant proportion. He was very dangerous in those crucial moments when the run of victory was in his hands. Passing the ball through the strike zone to Pedro Miguel in those moments was exposing himself to the quick exit to the showers.

On November 27, 1913, playing for Interboro against the Army, Pedro Miguel Caratini made the first unassisted play in the match held at Castillo El Morro in San Juan.
In 1916, he visited the Dominican Republic for the first time as captain of the Ponce team, and three years later, he returned and settled permanently.
He became an icon of the national sport in this country since he gave life to Dominican baseball and delighted and amazed Creoles and foreigners playing in the Licey and Escogido teams. In the 1920s, he earned credit for awakening baseball enthusiasm in Santo Domingo.
Caratini traveled to Santiago on a donkey to play as a shortstop or bat four for Licey. His presence and actions caused quite a stir in the fan community.
The Dominican Stars, led by him, first successfully visited Puerto Rico in 1922.

His induction into the Dominican Sports Hall of Fame in 1967 recognized his contribution to the rise of Dominican baseball and his dedication to mentoring native youth. In Puerto Rico, he achieved immortality in both the Puerto Rican Sports Hall of Fame (1950) and the Puerto Rican Professional Baseball Hall of Fame (1992). Additionally, the Coamo stadium bears his name in honor of his legacy.

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